El prínzipe zapo
tenía un gran problema...
creía que eztaba encantado
y que nezezitataba
una prinzeza para zer feliz...
Era un tanto egoízta...
no zabía pedir perdón
y ziempre creía tener la razón...
El prínzipe zapo moría de amor...
por una rana un tanto menor...
pero zu amada lo dezpreziaba
y lo hazía zentir inferior...
El prínzipe zapo lloraba
zolo en un rincón...
porque a todoz alejó
para llorar zolo zu amor...
"Yo puedo zolo", dezía...
mientraz le pazaba la vida...
la noche ze hazía zol...
la luna ze hazía día...
Y el prínzipe zapo moría...
zin ver que máz allá,
una fea rana,
que no era prinzeza ni nada,
croaba y croaba zin parar...
tratando de llamar zu atenzión,
ezperando que algún día
dezviara la mirada
y quedara prendado
del canto de la fea rana
que tanto lo amaba...
porque vio zu corazón...
Reina
Nota:
Cuando alguno de mis hijos se pone tozudo y quiere hacer las cosas sin pedir ayuda, los demás le decimos: -"Yo puedo zolo"... era el parlamento de un cuento infantil, protagonizado por un príncipe testarudo y seseoso...
Este cuento fue escrito ya hace algún tiempo, tanto que casi no me acordaba, especialmente para La charca de las ranas y pertenece a una extensa y bella colección de cuentos de sapos y ranas... los invito a pasar por La charca de las ranas majestuosamente dirigida por la rana Puck. :)
Reina

